19 de Noviembre, Día mundial de la lucha contra el abuso a Niñas, Niños y Adolescentes

19 de Noviembre, Día mundial de la lucha contra el abuso a Niñas, Niños y Adolescentes

El abuso sexual es una de las formas de ejercer violencia en la infancia. Quienes ejercen esa violencia lo hacen como una forma de cosificación y control. No son monstruos, no están locos, lo hacen disfrutando del daño que provocan y por eso lo ocultan.

El 80% de estos crímenes, suceden dentro del entorno familiar y son cometidos por un familiar o un amigo del núcleo cercano. Un niño, niña o adolescente que habla de abuso, no puede relatar situaciones que no vivió.

Hay un falso síndrome que solo se diagnostica en juzgados y son los auxiliares de la justicia los encargados de presentarlo cuando se le invoca.

Este Síndrome al contrario de lo que se cree, se utiliza hacia la mujer que denuncia abuso o violencia hacia  ella o a niñxs  convirtiéndose en una eficaz herramienta de violencia institucional hacia quienes denuncian y hacia quienes han sido víctimas del abuso o la violencia.

El pretendido síndrome de alienación parental (S.A.P) es un término que el profesor de psiquiatría Richard Gardner acuñó en 1985 para referirse a lo que él describe como un desorden psicopatológico en el cual un niño, de forma permanente, denigra e insulta sin justificación alguna a uno de sus progenitores, generalmente, pero no exclusivamente, el padre. Sin embargo, dentro de la comunidad académica el síndrome de alienación parental (SAP) carece de consenso científico por no reunir los criterios metodológicos científicos necesarios para ser aceptado y por eso se lo considera pseudocientífico.  El SAP ha sido rechazado como entidad clínica por las dos instituciones más reconocidas en el mundo en términos de salud y trastornos mentales: la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología. Es por eso que no aparece en las listas de trastornos patológicos de ningún manual, ni en el CIE-10 de la (OMS) ni en el DSM-5 publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría.

El SAP cuenta con el apoyo de grupos de padres que han sido denunciados por sus hijos por causas judiciales, por los abogados que los defienden en casos de divorcio y utilizan el SAP como defensa y, por un grupo de profesionales que trabajan como peritos de parte en estos casos frente a los juzgados. Gardner trabajaba como perito en casos de divorcios conflictivos o destructivos y con el término SAP se refirió al proceso por el cual según él un progenitor, generalmente la madre, mediante distintas estrategias, realizaría una especie de «lavado de cerebro» para transformar la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que debería esperarse de su condición amorosa.

Según sus defensores, el diagnóstico del SAP no puede ser separado de su aplicación final. El objetivo pragmático es doble: conseguir el cambio de custodia y modificar a través del tratamiento la conducta del progenitor y de los niños que son diagnosticados.  Por otra parte, la Asociación Americana de Psiquiatría confirmó que, a pesar del pedido de algunos grupos, no incluirá el SAP en su actualización del DSM 5 porque no lo reconoce como síndrome.

Garnerd nunca pudo concluir ni demostrar que de lo que hablaba fuera un Síndrome ya que para ello debía cumplir con requisitos y protocolos que nunca logro demostrar.

Garnerd recurre al argumento por analogía. Él quería comparar su teoría con el síndrome de Down .

Se torna difícil de creer que esto esté sucediendo en los juzgados, pero está ocurriendo y no solo perjudica a madres, sino que perjudica a Niñas, Niños y Adolescentes, a mujeres y a cualquier identidad femeneizada. Se les sumerge en un mundo donde a partir de la denuncia quedan presas de los juzgados, psicólogos, terapias. Esto sumado a que los procesos duran muchísimos años, obviamente no se lleva adelante una investigación porque se corre de lado a la víctima y se comienza a investigar a quien denuncio.

Tenemos leyes propias, convenciones que gozan de estatus constitucional, pero no tenemos en el país decisión política que se necesita para acabar con la violencia hacia la niñez. Sabemos que es una decisión, la de mirar a les niñes, prestar la escucha, propiciar las condiciones necesarias para actuar en consecuencia y salvar la vida de quien ha sido violentado de cualquier forma en la niñez.

No podemos permitir más que nos quieran contar que nos sucede, como vivirlo ni cuando contarlo, tienen la obligación ética, jurídica y social de escucharnos y actuar en consecuencia.

El estado es responsable, no somos un estado paralelo ni queremos serlo, sin todxs lxs actorxs sociales no podremos accionar.

La lucha es colectiva, inclusiva, les invitamos a conformar un espacio de transformación social generado a través de la participación y el dialogo entre nosotras, el entorno, el estado y otros actores para asesorar, acompañar y luchar en contra del abuso sexual y todo tipo de violencia en Niños, Niñas y Adolescentes.

Sólo así podremos generar una perspectiva de género que nos acerque hacia una justicia equitativa para alcanzar la igualdad.

Vivir en una sociedad en la cual Niños, Niñas y Adolescentes disfruten activamente sus derechos.

#YoSiTeCreo


También te puede interesar